Historia del cemento en México


Historia del cemento en México

Nuestra historia comienza en 1881 en el estado de Hidalgo, donde se había fomentado la inversión de capitalistas ingleses, el empresario inglés Henry Gibbon alquila una fracción de la vieja Hacienda de Jasso e instala una fábrica de cal hidráulica. Posteriormente se asocia con otro inglés, Joseph Watson, y comienzan a producir cemento por primera vez en el país.



En 1900, el cemento se empleaba en nuestro país como materia prima en la fabricación de mosaicos y solo con mortero, para tapar los techos de bóveda catalana, de madera y tejamanil.

Este material no se producía entonces en México, por lo que tenia que ser importado de Europa; en aquella época se hicieron los primeros intentos por producir cemento utilizando hornos verticales. El primero d ellos en Santiago Tlatelolco y otro en Dublán, Hidalgo. Sin embargo, ambos intentos no dieron resultados.



Poco tiempo después, se establecieron en nuestro país las tres primeras fábricas de cemento: la de Hidalgo en Nuevo León (CEMEX), Cruz Azul en Jasso y Tolteca, ambas en el estado de Hidalgo.

En aquella época, se construyeron en México las primeras grandes obras de concreto. En la capital del país, se hicieron trabajos de aprovisionamiento de agua como el acueducto de Xochimilco, los tanques de Dolores y el edificio de bombas de la colonia Condesa.



En 1911, se consumían al año 75,000 toneladas de cemento en el país; tal demanda se vino abajo durante la Revolución. Después de 1920, restablecida la paz, las tres empresas existentes habían reanudado operaciones y normalizado actividades; se crearon entonces las compañías Cementos Landa y Cementos Monterrey.

En 1928, se fundó la compañía mexicana de cemento Portland Apasco, la primera planta de esta empresa inició sus actividades en 1936 con un horno que tenía capacidad para producir 100 toneladas diarias.



Para 1946 había en México seis empresas dedicadas a la fabricación de cemento; trs en l estado de Hidalgo, una en Monterrey, una en puebla y la de Apaxco Estado de México.

En el año de 1951, con un equipo capaz de manufacturar más de 2 millones de toneladas, la industria nacional solo logró producir 1.5 millones de toneladas. Esta gran diferencia se debió en parte a contingencias de índole técnica y a la escasez de energía eléctrica, combustible y materias primas.

En México tenemos una industria cementera de la que nos podemos sentir orgullosos, una industria que a lo largo de más de 60 años, ofrece una gran cantidad de cementos de excelente calidad, una industria que siempre ha colaborado abiertamente con el gobierno, con sus clientes, sus proveedores y la sociedad en general.